viernes, 1 de noviembre de 2013

Consejos para crear un huerto social y ecológico

El principio básico de todo huerto ecológico y social en el terreno de los futuros huertos de Al-Xaraf es que cada hueco, cada centímetro cuadrado es útil. Desde desniveles a antiguos árboles, desde zarzas hasta piedras inutilizadas, desde materia orgánica a semilleros de corcho… todos los espacios son susceptibles de ser adaptados y cultivados, espacios que además deben servir para compartir e intercambiar una experiencia sin igual entre todas las personas que quieran participar en este maravilloso proyecto.





Los huertos ecológicos y sociales promueven el consumo responsable, la agricultura sostenible, la sensibilización ambiental, la seguridad alimentaria y la convivencia entre personas. Fomentan además el asociacionismo, la cultura y la participación pública.
Primero debemos decidir qué queremos producir para consumo propio y en qué cantidad. No podemos plantar mucho a la misma vez por el espacio y también por si supera nuestras expectativas de consumo. Recomendamos escalonar la producción siempre que sea posible o planificar qué frutas y hortalizas son viables para hacer conservas.
Las plantas necesitan la luz del sol para crecer, por lo que cuanta más luz tengamos mejor. Se necesitan al menos 6 horas diarias de luz solar para su correcto desarrollo, así que elegiremos la zona con más horas de luz directa y más protegida del viento. En los casos en los que no dispongamos de tantas horas de luz directa podemos adaptar nuestro huerto a cultivos con capacidad de sobrevivir con poca luz solar como fresas, acelgas, espinacas, lechugas, coles, coliflor, brécol, rábanos, ajos y puerros.
Existen dos métodos para sembrar: siembra directa de la semilla o preparación de semillero y trasplante. Hay hortalizas como el rábano, la zanahoria, habas, judías, guisantes o nabos que no es conveniente su trasplante y obligatoriamente se deben sembrar directamente.
Otras hortalizas como la lechuga, la cebolla o el tomate, aunque se pueden sembrar directamente, es aconsejable trasplantar el plantón procedente del semillero. También se encuentran disponibles a nivel comercial en viveros y puntos de venta similares.
Tipos de fertilizantes:
·         Estiércol: fertilizante orgánico base. Es fresco cuando se reconoce la cama de las deyecciones, si no es estiércol maduro o hecho. Debe ser mineralizado para ser asimilado por las plantas por lo que hace efecto tarde y durante cierto tiempo.
·     Compost: es el mantillo obtenido por la descomposición de restos vegetales. El proceso de descomposición mejora la estructura y enriquece el material, también elimina los patógenos.
·         Humus de lombriz o vermicompost: resultado de la transformación de materiales orgánicos por las lombrices. Tiene excelentes propiedades ya que la materia orgánica está ya muy descompuesta. Es de acción rápida. Secreta calcio orgánico, importante para la fertilidad y estabilidad del suelo.
·       Abonos verdes: plantas cultivadas, con una densidad del 20 al 30% mayor que la de siembra normal, para ser incorporadas al suelo dos o tres días después de segarlos (antes de que florezcan).
·    Residuos de cosecha: el propio cultivo al ser incorporado al suelo restituye parte de los nutrientes extraídos. Pueden compostarse antes de ser incorporados.
·       Residuos industriales o de matadero: materiales que comportados o vermicompostados sirven de fuente de materia orgánica. No todos los residuos de industrias sirven, depende de la composición.
·         Algas: Tienen grandes propiedades fertilizantes y facilitan la fijación de nitrógeno. Estimulan los sistemas de defensas propios de las plantas.


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