El principio básico de todo huerto ecológico y
social en el terreno de los futuros huertos de Al-Xaraf es que cada hueco, cada centímetro cuadrado es útil. Desde desniveles a
antiguos árboles, desde zarzas hasta piedras inutilizadas, desde materia
orgánica a semilleros de corcho… todos los espacios son susceptibles de ser
adaptados y cultivados, espacios que además deben servir para compartir e
intercambiar una experiencia sin igual entre todas las personas que quieran
participar en este maravilloso proyecto.
Los huertos ecológicos y
sociales promueven el consumo responsable, la agricultura sostenible, la
sensibilización ambiental, la seguridad alimentaria y la convivencia entre
personas. Fomentan además el asociacionismo, la cultura y la participación
pública.
Primero
debemos decidir qué queremos producir para consumo propio y en qué cantidad. No
podemos plantar mucho a la misma vez por el espacio y también por si supera
nuestras expectativas de consumo. Recomendamos escalonar la producción siempre
que sea posible o planificar qué frutas y hortalizas son viables para hacer
conservas.
Las
plantas necesitan la luz del sol para crecer, por lo que cuanta más luz
tengamos mejor. Se necesitan al menos 6 horas diarias de luz solar para su
correcto desarrollo, así que elegiremos la zona con más horas de luz directa y
más protegida del viento. En los casos en los que no dispongamos de tantas
horas de luz directa podemos adaptar nuestro huerto a cultivos con capacidad de
sobrevivir con poca luz solar como fresas, acelgas, espinacas, lechugas, coles,
coliflor, brécol, rábanos, ajos y puerros.
Existen
dos métodos para sembrar: siembra directa de la semilla o preparación de
semillero y trasplante. Hay hortalizas como el rábano, la zanahoria, habas,
judías, guisantes o nabos que no es conveniente su trasplante y
obligatoriamente se deben sembrar directamente.
Otras
hortalizas como la lechuga, la cebolla o el tomate, aunque se pueden sembrar directamente,
es aconsejable trasplantar el plantón procedente del semillero. También se
encuentran disponibles a nivel comercial en viveros y puntos de venta
similares.
Tipos
de fertilizantes:
· Estiércol:
fertilizante orgánico base. Es fresco cuando se reconoce la cama de las
deyecciones, si no es estiércol maduro o hecho. Debe ser mineralizado para ser
asimilado por las plantas por lo que hace efecto tarde y durante cierto tiempo.
· Compost: es el mantillo
obtenido por la descomposición de restos vegetales. El proceso de
descomposición mejora la estructura y enriquece el material, también elimina
los patógenos.
· Humus de lombriz o
vermicompost: resultado de la transformación de materiales orgánicos por las
lombrices. Tiene excelentes propiedades ya que la materia orgánica está ya muy
descompuesta. Es de acción rápida. Secreta calcio orgánico, importante para la
fertilidad y estabilidad del suelo.
· Abonos verdes: plantas
cultivadas, con una densidad del 20 al 30% mayor que la de siembra normal, para
ser incorporadas al suelo dos o tres días después de segarlos (antes de que
florezcan).
· Residuos de cosecha:
el propio cultivo al ser incorporado al suelo restituye parte de los nutrientes
extraídos. Pueden compostarse antes de ser incorporados.
· Residuos industriales
o de matadero: materiales que comportados o vermicompostados sirven de fuente
de materia orgánica. No todos los residuos de industrias sirven, depende de la
composición.
· Algas: Tienen grandes
propiedades fertilizantes y facilitan la fijación de nitrógeno. Estimulan los
sistemas de defensas propios de las plantas.



No hay comentarios:
Publicar un comentario